lunes, 10 de noviembre de 2008

La Revolución Francesa (1789-1794)

- Epa, no, no soy Ramón Calderón con peluca, soy Robespierre. Pero también le cortaría el cuello a Ferguson si se me pone a tiro, que estoy muy loco.

En las postrimerías del siglo XVIII, Francia asiste al desmoronamiento de sus estructuras feudales. El proceso se manifestó a través de una crisis social y del Estado que condujeron a la descomposición del absolutismo. Las ideas de la Ilustración jugaron un papel clave. La mala coyuntura económica aceleró el proceso. Legalmente la sociedad estaba dividida en estamentos fundamentados sobre los privilegios y la desigualdad. Los beneficiarios de este orden social eran la nobleza y el clero. Un tercer grupo que estaba constituido por burgueses, artesanos, campesinos y otros colectivos; carecía de privilegios y sumaba el 90% de la población. Sobre ese conjunto recaían los impuestos y cargas económicas en los que se sustentaba el Estado. Los cambios económicos que estaban teniendo lugar en el seno del capitalismo comercial dotaban a la burguesía de un poder económico que no se correspondía con su protagonismo político. Este desajuste originaba frustración en una clase rica y culta que reclamaba un nuevo marco social y político donde poder desarrollar sus expectativas. Francia estaba gobernada por una monarquía absoluta encarnada en un rey de derecho divino y un Estado fuertemente centralizado. Para muchos se hacía necesaria una reforma a la que, sin embargo, estaban poco dispuestos los privilegiados. La crisis del Estado se traducía en un crónico déficit que hacía que anualmente los gastos de la Hacienda Pública superasen en un 20% a los ingresos. Las medidas que se acometieron para paliar el problema no hicieron sino complicar la situación pues se centraron en el creciente recurso a empréstitos y al incremento de la presión fiscal. Esta difícil situación constituirá uno de los detonantes del estallido revolucionario. La Ilustración subrayó esas contradicciones, contribuyendo a socavar los cimientos sociales y políticos del Antiguo Régimen. Destacaron las teorías de Montesquieu y Rousseau, fundamentadas en los principios de separación de poderes, soberanía nacional e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. El ejemplo de cómo esos principios podían llevarse a la práctica lo tuvieron los franceses en los Estados Unidos.

La revuelta de los privilegiados
La protagonizaron la aristocracia y el clero que se opusieron a las propuestas de Luis XVI. Para evitar la bancarrota de la Hacienda se proyectó una reforma fiscal que incorporaba como contribuyentes a los privilegiados. Reunidos en una Asamblea de Notables, integrada por príncipes, grandes nobles y altos dignatarios eclesiásticos, los dos grupos privilegiados se opusieron y solicitaron al rey la convocatoria de los Estados Generales, una asamblea en la que también tenía representación el Estado Llano.

Los Estados Generales (1789)
Se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789 con el propósito de solventar el problema financiero. Sirvieron de plataforma para que el Estado Llano pidiese reformas políticas, canalizando dichas demandas mediante los llamados “Cuadernos de Quejas”. El Estado Llano, que contaba con un número de componentes que igualaba al de los otros dos juntos, planteó que las votaciones se hiciesen individualmente, cada diputado un voto y no por estamentos, a lo que tanto la nobleza como el clero se negaron. Ante tal rechazo, los representantes del Tercer Estado optaron por reunirse separadamente.

La Asamblea Nacional y la Asamblea Constituyente (1789-1791)
Frente a las presiones para que la Asamblea Nacional se disolviese, el 20 de junio de 1789 los diputados juraron no hacerlo hasta elaborar una Constitución para Francia. Desde ese instante la Asamblea Nacional se transformó en Asamblea Constituyente. A los intentos del monarca por reprimir una insubordinación que cuestionaba el orden establecido respondió el pueblo de París con el Asalto a la Bastilla (14 de julio). Abolió los privilegios feudales y la sociedad estamental, declaró los Derechos del Hombre y del ciudadano, la soberanía nacional, la libertad e igualdad de los hombres, principios que se formalizaron en la primera constitución francesa, cuyo precedente inmediato fue la estadounidense de 1878, redactó la Constitución Civil del Clero, que suponía la formación de una Iglesia nacional desgajada de la obediencia del Papa. Esta medida provocó la consiguiente división del clero en dos sectores: los “juramentados” (que se atuvieron a la norma) y los “refractarios” (reacios a acatarla) y promulgó la Constitución de 1791, ley fundamental que organizaba la vida de Francia y en la que se contempló la soberanía nacional, la división de poderes y el sufragio censitario. La Asamblea Nacional ponía la Revolución en manos de los sectores moderados, los girondinos. Con ella Francia dejó de ser una monarquía absoluta y se organizó como una monarquía de carácter limitado y constitucional.

La Asamblea Legislativa (1791-1792)
De acuerdo con la Constitución de 1791 se configuró una nueva Asamblea, que habría de trabajar junto al rey en la elaboración de leyes. Durante ese período tuvieron lugar una serie de hechos que radicalizaron la revolución: tras la aprobación de la Constitución del Clero, el rey intentó huir a Austria. Descubierto en Varennes fue obligado a regresar, quedando en entredicho su lealtad, pero también afectando a las iniciativas de los miembros moderados de la Asamblea Constituyente y a la propia Constitución monárquica de 1791. Como reacción, las potencias absolutistas encabezadas por Austria y Prusia decidieron intervenir. La Asamblea Legislativa, dominada por los girondinos, declaró la guerra a Austria, en tanto que los jacobinos discrepaban de la decisión pues suponía una internacionalización de la Revolución que en principio no deseaban. Se desencadenó la escisión del frente revolucionario. Esta división se vio propiciada por los iniciales reveses militares franceses en la primavera de 1792. Surgieron grupos radicales (Sans-Culottes) que reivindicaban cambios democráticos y sociales avanzados. El 10 de agosto instauraron en París una Comuna revolucionaria que destituyó y arrestó al rey procediendo a la sistemática persecución de sus seguidores. Se ponía fin de ese modo a la monarquía constituyente consagrada en la Constitución de 1791.

La Convención Nacional (1792-1794)
La Asamblea Legislativa fue reemplazada mediante sufragio universal por la Convención Nacional. Abolió la monarquía e implantó una República. La Convención contó en su seno con tendencias articuladas en los siguientes grupos: Girondinos (con Lafayette -Presidente de la Asamblea Nacional-, Mirabeau -Presidente, consejero real y partidario de la monarquía constitucional- y Brissot -director de El Patriota Francés-), partidarios de controlar moderadamente el proceso revolucionario, Jacobinos (con Danton -republicano y diputado de la Convención-, Marat -Director de L'Ami du Peuple y representante del pueblo- y Robespierre, contrario a la guerra con Austria, apoyado por los sans-culottes llega al poder como portavoz del Partido Radical de la Montaña, haciéndose republicano y creando el Comité de Salvación Pública, instaurando el Régimen del Terror), que apoyados por los sans-culottes (artesanos y obreros) y la Comuna de París evolucionaron hacia posturas radicales y La Llanura (que comprendía la mayor parte de la Convención) fluctuaba entre ambos grupos. Dos etapas configuraron este período. La girondina (septiembre de 1792-junio de 1793), mientras duró, la Convención estuvo dominada por los moderados girondinos. Se venció a los prusianos, pero la presión de los jacobinos forzó a la ejecución del rey (enero de 1793), lo que avivó la ofensiva europea, encabezada por Inglaterra. La jacobina (junio de 1793-julio de 1794), los más exaltados se hicieron con el poder y a través de medidas de excepción como la constitución de un Tribunal Revolucionario expulsaron a los girondinos de la Convención. La revolución evolucionó hacia su fase radical desembocando en un “Régimen de Terror” que, encabezado por Robespierre, llegó incluso a eliminar a los jacobinos menos vehementes (Danton). En julio de 1794, un golpe de estado protagonizado por los diputados centristas (la Llanura) depuso a Robespierre y mandó ejecutarlo. El ascenso revolucionario quedó interrumpido y Francia se adentró en una etapa moderada.

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Documental sobre los primeros años de la Revolución Francesa, cosa fina chavalería:

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jueves, 6 de noviembre de 2008

Historia del Periodismo en Estados Unidos

¿Aburrido yo? ¿Con esta cara? ¿Creéis que un tipo con estas gafas es aburrido, malditos bastardos? - Joseph Pulitzer, ese gran incomprendido.

Las 13 colonias no tenían el régimen preliberal de Inglaterra. Durante la Revolución Gloriosa se da también una lucha religiosa; muchas ramas del protestantismo y católicos huyen a América, que se puebla de disidentes (Pensilvania-cuáqueros, Virginia-anglicanos, Maryland-católicos…); además de daneses, franceses, alemanes… Al gobierno británico sólo le interesaba el aspecto comercial, por lo que paulatinamente aumentaba su control económico, lo que provocaba críticas y la aparición de periódicos críticos en Boston (Boston Gazette), Nueva York, Filadelfia…

Destaca la labor de Benjamin Franklin; compró el periódico La Gaceta de Pensilvania, participó en la fundación de la primera biblioteca pública de Filadelfia y participó activamente en la creación del nuevo país. Otro personaje clave es John Zenger; atacó en su periódico Weekly Journal la corrupción del gobernador de Nueva York, William Cosby y de su camarilla. Este le mando arrestar por difamación. Tras estar diez meses en la cárcel, el juicio se celebró en agosto de 1735. El abogado Andrew Hamilton defendió a Zenger. Su argumento era que la verdad no constituía difamación, y que la libertad de publicar la verdad era un derecho natural de un inglés nacido libre. Zenger salió absuelto al ser juzgado por un jurado, y esta fue una importante victoria de la libertad de expresión y de prensa.

A raíz de esto surgen nuevos periódicos; se dará mucha importancia al entretenimiento (relatos y poesías) y habrá mucho espacio para anuncios privados, al ser tremendamente difícil conseguir noticias del extranjero. Compartían el aire independentista y a partir de 1765 se agudiza debido a una serie de impuestos, como la Stamp act y otros sobre la tinta, el papel… además de en otros ámbitos; "no taxation without representation". La prensa ejerció de agitador propagandístico (“Cartas de un granjero”: 10 cartas, el parlamento inglés es enemigo de la libertad, de los americanos; el Boston Tea Party de Samuel y John Kinsey Adams en 1773; “El sentido común”, de Thomas Payne, con enorme difusión, “el gobierno es sólo un mal necesario”). La propia Declaración de Independencia de 1776 sale publicada el 6 de julio en el Pennsylvania Evening Post; la prensa es capaz de cambiar una nación, se crean las bases de la sociedad americana. Es la prensa la que presiona para que la Constitución de 1789 cree un gobierno central fuerte, de tendencia federalista, en oposición a lo que en un principio apoyaban los americanos. Pese a esto, es la primera vez que podemos hablar de opinión pública, empieza a haber relación entre la acción de la prensa y las movilizaciones populares.

El fenómeno de la prensa popular/comercial va a tener un desarrollo muy rápido, debido a las oleadas de inmigración, consumidora de esta prensa; no sólo hay noticias, también entretenimiento, publicidad… además de editoriales (American Minerva, 1793). Esto se favorece por la difusión de muchas publicaciones. Estamos en la antesala del periodismo industrial, a partir del XIX, que de manera incipiente van surgiendo las agencias de prensa. Pero estos ejemplos, aunque amplían los márgenes del mercado, no van a servir para la elaboración del pensamiento popular.

En el siglo XIX, cada treinta años los inmigrantes duplicaron la población del país y su urbanización. Hacia 1830, el 10 % de los norteamericanos habitaban en ciudades. Los menos ricos y los granjeros del Oeste llevaron a la presidencia a A. Jackson (1828), símbolo de una era de reformas: el su¬fragio universal y la educación se generalizaron. La prensa reflejó e impulsó el desarrollo del igualitarismo. En los treinta años que precedieron a la Guerra de Se¬cesión aparecieron las prensas rápidas y el pa¬pel barato, así como la navegación de vapor, el ferrocarril y el telégrafo. La prensa adquirió entonces rasgos modernos. Concentró sus esfuerzos en la pura información con el fin de atraer a las multitu¬des, y por tanto a los anunciantes. La venta del ejemplar, muy barato, no cubría más que el costo del papel: la pu¬blicidad se convertía en esencial. Así la prensa se liberó de los partidos y atrajo inversiones. Como los periódi¬cos se vendían en la calle a un público poco educado, su presentación se hizo más atractiva y más sencilla.

B. Day fue el primero en conseguir un diario vendido a un centavo (penny) en lugar de a seis: el New York Sun (1833). Especializándose en los sucesos locales (menos caros de obtener), sobrepasó muy pron¬to la tirada global de los diarios neoyorkinos e in¬fluyó sobre toda la prensa. Sin embargo, la penny press no tardó en ser respetable. En 1835, James Gordon Bennet lanzó el New York Herald cuya tirada alcanzó los 40.000 ejemplares a los 15 meses, y 100.000 a los 15 años. ¿Su secreto? Añadir a lo sensacional una información abundante y variada, ser el primero en darla, y acompañarla de editoriales. Horace Greeley, en 1841, creó el popular Tribune, que no cesó de defender causas nobles y adquirió una influencia única en la Historia de los Estados Unidos. Realiza la primera entrevista; al líder mormón, que inicia el conflicto entre vida privada e información. A partir de ahora la opinión pública tiene su ámbito en lo privado, “autoridad moral pública”. Esta prensa da primacía a lo local, que supondrá un factor de cohesión dentro de la ciudad; la información se convierte en factor de identidad comunitaria. En 1851, H. Raymond fundó el New York Times, y le dio su gran repu¬tación de periódico objetivo. Nueva Inglaterra tenía por supuesto, diarios de calidad, pero también la región del Midwest, con el Chicago Tribune.

Después de 1865, los Estados Unidos tuvieron una muta¬ción industrial: cable trasatlán¬tico, vía férrea transcontinental, rotativas perfeccionadas, teléfono, linotipia, etc. Se habían reunido por tanto tres con¬diciones esenciales para que la prensa diera un nuevo paso adelante. Dos hombres, uno de la zona del Midwest, el otro de California, iniciaron una segunda ola de populari¬zación.

J. Pulitzer impulsó primero el St Louis Post-Dispatch (1878), después el New York World (1883), utilizando sucesos, grandes titulares e ilustraciones, pero dando también una relación exacta y completa de la actua¬lidad y haciendo campaña contra la injusticia y la corrup¬ción. El World batió todos los records: vendía un millón de ejemplares en 1897. Y el Sunday World impuso a la pren¬sa la edición dominical, dedicada al entretenimiento.

- Lo creáis o no, esto era el despolle por aquellos años. Humor inteligente le llamaban.

W. R. Hearst había dado nueva vida al San Francisco Examiner (1887) vulgarizando algunos méto¬dos de Pulitzer. En 1896 compró el New York Journal y se lanzó a una fortísima competencia contra el World. A fuerza de dólares conquistó un amplio público inculto, al que atraía con historias violentas, fuertes o sentimentales, escándalos inventados y cruzadas estériles. Explotó ruido¬samente el nacionalismo y el imperialismo naciente en el público hasta el punto de que se le atribuye en parte la guerra hispano-norteamericana. En 1900, la Yellow press abarcaba una tercera parte de los grandes periódicos norteamericanos, lo que provocó un rechazo de las capas más cul¬tivadas, y graves amenazas de regulación gubernamental.

Otro gran patrón de prensa fue E. W. Scripps. Su cadena de periódicos iniciada en los años 80 se convirtió en la mayor del país. Sus diarios vespertinos atraían a las masas de las ciudades industriales de tamaño medio por sus informaciones breves y por el decidido apoyo a sus intereses. Primer magnate «moderno», Scripps dejaba a sus directores libres de actuar, con tal de que obtuvieran beneficios. A su muerte poseía 50 millones de dólares, tres cadenas de periódicos y cuatro agencias, una de ellas la United Press.

Se había entrado en la era de los mass-media. Dadas las inversiones que requería, la prensa formaba parte del big business. Los diarios, grandes empresas industriales, perse¬guían ante todo el beneficio. Norteamérica inauguraba la producción en masa: los mayores ingresos de la prensa venían ahora de la publicidad. Para obtenerla era necesario aumentar las tiradas, lo que producía una competencia en¬carnizada.

A partir de 1870 las posibilidades de lucro con la publicidad son enormes; fruto de la Revolución Industrial, donde hay lucro hay consumo, hay publicidad. La Penny Press utiliza la publicidad y con la prensa popular tiene un crecimiento desmesurado. Las clases altas tendrán una prensa de calidad, que no depende de la publicidad para mantenerse (The New York Ledger no admitía publicidad), y las clases populares tendrán una prensa de bajo coste e infestada de publicidad. Se anunciaban vendedores de productos muy baratos, profesionales, patentes medicinales fraudulentas…; también se pusieron de moda los centros comerciales. No había ninguna norma regulatoria, los propios periódicos mentían sobre su tirada para tener espacios publicitarios más caros; tanto publicitario como anunciante mentían. En 1869 se crea el primer directorio de periódicos, donde se editan y se firman contratos publicitarios; empiezan a lanzarse campañas nacionales que no son de patentes, lo que aumenta la credibilidad. Los primeros nombres destacados son Claude Hopkins (copywriter, venta dura, llenos de letra + cupón final de muestra, publicidad como ciencia), Ealmo Calkins (creativo de arte, camisetas Arrow, ilustraciones modernistas) y Albert Lasker (creativo de cuentas, venta blanda)

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jueves, 30 de octubre de 2008

La independencia de Estados Unidos y la democracia

A mediados del siglo XVIII Gran Bretaña poseía en la costa atlántica del Norte de América 13 colonias. Habían alcanzado cierta prosperidad. Las 8 del norte basaban su pujanza en la industria y el comercio y estaban lideradas por una rica burguesía. Las 5 del sur eran agrícolas (plantaciones de algodón, tabaco y arroz trabajadas por esclavos negros) y su clase adinerada la componían fundamentalmente terratenientes. Tanto unas como otras, desde una práctica mercantilista, estaban sujetas al llamado "Pacto Colonial" que las obligaba a suministrar materias primas a la metrópoli a cambio de recibir sus manufacturas. Políticamente Dependían de la Corona Británica (Jorge III), gozaban de escasa autonomía y los gobernadores británicos constituían la máxima autoridad. No poseían representación en el Parlamento Británico, lugar donde se decidían los asuntos importantes referentes a las colonias, tales como la fijación de impuestos. Todo ello generaba malestar entre los colonos deseosos de alcanzar cierto grado de autonomía.

Causas de la revolución de las 13 colonias
Desde mitad del siglo XVIII existían una serie de factores (economía dependiente, falta de autonomía política) que dañaban las relaciones entre colonos y Metrópoli. El desencadenante de la revuelta se produjo tras la Guerra de los Siete Años que Inglaterra había mantenido con Francia (1756 y 1763). Este conflicto generó una crisis finaciera del Estado que la Corona intentó paliar recurriendo al forzoso concurso económico de los colonos en forma de nuevos impuestos. Uno de estos impuestos fue la Stamp Act o "Ley del timbre" (1765), sello que grababa la adquisición de documentos oficiales y la prensa. La oposición de las colonias a lo que consideraban una tasa abusiva obligó a la Corona a retirarla. Pero más tarde, en 1767, se establecieron otros impuestos (Townshend Acts) que gravaban el papel, el vidrio, el plomo y el té. Los colonos consideraron ilegítimas tales contribuciones y denunciaron la imposibilidad de disponer de representación en los foros donde se decidían iniciativas de tal calibre. Las protestas no se hicieron esperar y alcanzaron especial gravedad en 1770, año en que tuvo lugar la llamada “Matanza de Boston". Ante la violenta reacción de los colonos, la Corona decidió retirar todas las tasas, salvo la del Té, hecho que provocó el llamado "Motín del Té" acontecido en el puerto de Boston (1773). La respuesta a tales hechos por parte de la Corona se concretó en las llamadas "Leyes Coercitivas" de 1774, también denominadas "Leyes Intolerables" por los colonos, que se aplicaron a la colonia de Massachussets y que supusieron, entre otras consecuencias, la clausura del puerto de Boston. En septiembre de 1774 se celebró un Congreso en Filadelfia (Pensilvania) que impulsó la colaboración de las colonias frente a las acciones británicas. Todavía no se defendía la independencia respecto a la metrópoli y la reunión se limitó a una serie de reivindicaciones expresadas a través de una Declaración de Derechos y Agravios.

La guerra de la independencia de las 13 colonias
La guerra se inició en abril de 1775 con la batalla de Lexington. En ella intervinieron dos concepciones militares distintas. De un lado, el ejército regular colonial británico reforzado por 17.000 mercenarios, al que se unieron diversas tribus indias. Sobre el papel era muy superior al de los colonos pero el alejamiento de sus bases logísticas le restaba eficacia. Del otro, la improvisada fuerza armada de los colonos, en principio desorganizada, pero convertida con el tiempo por George Washington en un efectivo instrumento militar. A partir de 1778 (tras la petición de ayuda del científico Benjamín Franklin) las potencias absolutistas Francia (Lafayette) y España intervinieron en apoyo de la joven República. Su pretensión era debilitar a Inglaterra. Asimimismo intervino Holanda. Tras una primera etapa favorable a Gran Bretaña, el conflicto cambió de rumbo a raíz de la victoria de los colonos en Saratoga (1777). La batalla de Yorktown (1781) decidió el resultado del conflicto que concluyó definitivamente en 1783 tras la firma de la Paz de Versalles, por la que Gran Bretaña reconoció la independencia de los Estados Unidos.

La creación de un nuevo estado
El nuevo Estado surgido de la revolución se asentó sobre un conjunto de valores e instituciones inspirados en el pensamiento liberal e ilustrado que se extendieron posteriormente a otros países. Garantizaba una serie de prerrogativas; es decir, ventajas individuales de carácter natural e inherentes a toda persona que se concretaron en el derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la propiedad, a derrocar un gobierno injusto (soberanía nacional), a la defensa legal ("hábeas corpus"), a la libertad de expresión, asociación, prensa y religión. Estos derechos fueron plasmados tempranamente en la Declaración de Independencia (Filadelfia, 4 de julio de 1776) redactada por Jefferson y en la Declaración de Derechos del Estado de Virginia (1776). La Constitución de 1787 reunía las singularidades de cada uno de los estados. A ella se sometieron (bajo la idea de soberanía nacional) todos los gobernantes y cargos públicos. Supuso la primera plasmación práctica de los principios políticos del liberalismo. La organización política que se eligió fue la de un Estado federal republicano, que agrupaba las trece colonias en una confederación voluntaria. Su vínculo quedaba garantizado por un poder federal fuerte cuyo papel consistía en conciliar los particularismos de cada uno de los estados miembros en aspectos tales como la política exterior, la política económica o el ejército. Actualmente la Constitución de 1787 sigue estando vigente en USA, aunque ha sido objeto de numerosas enmiendas que le han permitido adaptarse a los tiempos.

Consecuencias de la independencia de las trece colonias
Desde el punto de vista económico, los Estados Unidos de Norteamérica se liberaron de las trabas de carácter mercantilista que les imponía la metrópoli cuando eran colonias y se lanzaron a un proceso de expansión económica y territorial (conquista del Oeste) que los convertiría en una gran potencia. Desde el punto de vista social, la burguesía emprendió el liderazgo de una moderna sociedad de clases mientras otros estados permanecían anclados en la sociedad estamental. Desde el punto de vista internacional, surgió el primer ejemplo de descolonización. En cuanto al carácter internacional del conflicto hay que distinguir entre dos casos: Para Francia la guerra supuso un considerable gasto y la agudización de la crisis del Antiguo Régimen. Seis años después de que concluyera el conflicto americano estallaría su propia Revolución. España se anexionó extensas áreas del sur de Norteamérica, pero por otro asistió impotente a la expansión de las ideas revolucionarias en sus territorios ultramarinos. Décadas más tarde perdería la mayor parte de sus colonias. Desde el punto de vista político-ideológico, se consumó la primera revolución de carácter liberal que permitió hacer realidad las ideas más avanzadas de la Ilustración. La Constitución de 1787 fue la primera escrita de la historia. La República Federal que articuló el nuevo Estado llevó a la práctica la división de poderes de Montesquieu: El legislativo recayó en el Congreso, el judicial lo detentó el Tribunal Supremo y el ejecutivo lo encarnó el Presidente de la República, el primero de los cuales fue George Washington.

Siglo XIX
En 1803, la compra de Louisiana a Francia duplicó el territorio de la Unión. Entre 1810 y 1819, Estados Unidos provocó una guerra con España para anexarse la Florida e interviene activamente en el Congreso de Viena con el presidente Monroe, quien sienta una nueva doctrina bajo el lema de "América para los americanos", defendiendo su posición frente a los intentos revisionistas de las grandes potencias absolutistas.. En 1836, los texanos se rebelaron contra México y fundaron una república, que se integró a la Unión en 1845. Estados Unidos declaró la guerra a México y le quitó la mitad de su territorio. California fue incorporada como estado en 1850 y Oregón en 1853. La expansión al oeste no fue sólo un cambio de dueño para estas tierras, sino una nueva tragedia para los americanos nativos, diezmados por oleadas sucesivas de fiebre de tierras y de oro. Sucesivos tratados fueron firmados con los pueblos nativos, sistemáticamente violados por nuevas ocupaciones de tierras o nuevos tratados impuestos a la fuerza. En 1838, el ejército federal expulsó de sus territorios a 14.000 cherokees y 4.000 de ellos murieron en el camino a sus nuevas tierras. En 1850, en el sur había unos 6 millones de habitantes de origen europeo, de los cuales sólo 345.525 poseían esclavos. Pero la mayoría defendía la esclavitud, atemorizados por las rebeliones de los esclavos en Carolina del Sur, en 1822, y en Virginia, en 1800 y 1831.

La Guerra de Secesión (1861-1865), giró en torno a la esclavitud, pero su causa principal fue la lucha entre los dos sistemas económicos desarrollados en el país. El capitalismo industrial del norte necesitaba liberar la mano de obra, ampliar y proteger el mercado interno, mientras los hacendados esclavistas del sur querían mantener el libre acceso a sus mercados externos.
La elección de Abraham Lincoln, en 1860, detonó la crisis. Antes de que asumiera la presidencia, los estados del sur declararon la separación. Comprometido a preservar la Unión y con mayor base industrial y poder de fuego, el norte se impuso al sur en Gettysburg, con un saldo de un millón de muertos entre ambos bandos en la que fue la primera guerra contemporánea. La esclavitud fue abolida, pero la discriminación racial y el odio entre ambas regiones se mantuvieron. Después de la guerra civil, los pueblos de las grandes llanuras, en especial los sioux, emprendieron numerosas guerras de defensa. Los tratados de 1851 y 1868, que reconocían su soberanía, fueron ignorados tras el hallazgo de oro en sus tierras. La ocupación gradual de su territorio se completó en 1890, cuando la última resistencia sioux fue derrotada. En la década de 1880, los sobrevivientes de los primeros pueblos fueron confinados en reservas, la mayoría en zonas áridas e inhóspitas. Años después, compañías mineras encontraron en esas tierras yacimientos de uranio, carbón, petróleo y gas natural. El interés de las empresas en tales riquezas replanteó el cuestionamiento a los derechos de los nativos sobre las tierras de sus reservas.

Entre 1870 y 1920, la población de Estados Unidos pasó de 38 millones a 106 millones y el número de estados de 37 a 48. A la fusión del ferrocarril en grandes compañías le siguió una rápida expansión capitalista, que a inicios del siglo XX había transformado al país agrario en una sociedad industrial. A fines del siglo XIX, se había consolidado un sistema bipartidista, con republicanos y demócratas alternando en el poder. A pesar de sus diferencias, ambos agrupamientos han mantenido históricamente un alto grado de consenso frente a las grandes cuestiones nacionales e internacionales, que redundó en una política exterior de gran coherencia. Tras una larga lucha iniciada en 1889, en 1920 fue aprobado el sufragio femenino. Resueltas las grandes cuestiones internas, Estados Unidos comenzó a actuar en el escenario internacional. La guerra con España por Cuba y las Filipinas, en 1898, inauguró la etapa imperialista ultramarina. La ocupación de Panamá, la construcción del Canal y de un sistema de bases militares en la región convirtió a América Central, declarada su zona de seguridad vital, en una especie de protectorado. Estados Unidos justificó sus intervenciones con la Doctrina Monroe, bajo el lema "América para los americanos". Francia fue obligada a retirar las tropas que protegían al emperador Maximiliano en México y el Reino Unido a abandonar una disputa territorial con Venezuela. En 1890 tuvo lugar la primera conferencia panamericana, como preámbulo del sistema interamericano montado posteriormente.

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Documental sobre Gettysburg

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miércoles, 29 de octubre de 2008

II Revolución Industrial

De la I Revolución Industrial a la II
Hasta mediados del siglo XIX, la mayoría de la población europea estaba formada por campesinos. En los Estados Unidos, la agricultura predomina hasta el triunfo del norte industrialista. La lentitud con que se propagaban los cambios impulsados por la Revolución Industrial llevó a que la economía mundial siguiera sometida a los ritmos impuestos por las cosechas. La crisis económica que se desata entre 1846 y 1848 fue la última crisis cuyas causas fueron predominantemente agrarias. En el ámbito de las comunicaciones, se dieron profundos cambios. George Stephenson inventó la locomotora, el parlamento inglés comenzó a aprobar la instalación de vías férreas. La más importante fue la que unió los centros industriales de Liverpool y Manchester. El tren revolucionó la circulación de mercaderías, abarató los costos y amplió los mercados. También se duplicó la capacidad de los barcos para transportar cargas y se redujo el tiempo necesario para cruzar el Atlántico. Otro adelanto de gran importancia fue el telégrafo. En 1837, Samuel Morse ideó un código que permitía transmitir textos… Todos estos adelantos mejoraron la calidad de vida de una población que fue creciendo al ritmo de estos cambios. Aumentó la natalidad y disminuyeron los índices de mortalidad. Los países de mayor industrialización registraron un mayor aumento de la población. Entre 1850 y 1890, Gran Bretaña pasó de 21 millones a 33; Alemania de 34 a casi 50; Bélgica de 4 a 6. En cambio, en los países con menor desarrollo industrial, el aumento demográfico fue menor. Francia pasó de 36 a 38 millones y España, de 15,7 a 17,6.

II Segunda Revolución Industrial
Para la consolidación del capitalismo industrial, fue muy importante la alianza del mundo industrial con el financiero. Los capitalistas industriales necesitaban recursos económicos y debían recurrir a los banqueros para poder concretar sus negocios. Los financistas fueron haciéndose imprescindibles y dominaron el mercado, al que le dieron un nuevo impulso. A partir de 1870, comenzaron a producirse una serie de cambios en la industria, tan importantes, que la mayoría de los historiadores hablan de una segunda revolución industrial. A diferencia de la primera, esta segunda revolución fue el resultado de la unión entre la ciencia, la técnica y el capital financiero. Así como en la primera, el elemento determinante fue el vapor; en la segunda, una serie de inventos marcaron su desarrollo. La electricidad, empleada desde mediados de siglo en el telégrafo, pudo ser usada en la producción. En 1867, Werner Siemens aplicó la dínamo un aparato que permitía producir electricidad a la industria. En 1879, Thomas Alva Edison fabrica la primera lámpara eléctrica y la transformó en un producto industrial de su propia fábrica: la Edison Company, conocida después como General Electric Company, la primera empresa mundial de electricidad. El petróleo y sus derivados fueron los combustibles de esta Segunda Revolución Industrial y el acero, la materia prima.

Los Trust
Los grandes capitales financieros estaban concentrados en pocas manos. Así, comenzaron a formarse los trusts (agrupación de empresas). Su objetivo era controlar todo un sector de la economía, constituyendo monopolios, lo que sometía al consumidor a aceptar las reglas y los precios. La meta era aumentar las ganancias dominando el mercado y eliminando la competencia. Esto iba en contra de los postulados del liberalismo (la competencia era clave para la regular precios y mejorar la calidad). Los trusts monopolizaron la producción y la comercialización de un producto. Fueron muy comunes en los Estados Unidos (David Rockefeller - Standarld Oil Company,controlaba el 90% del petróleo).

Taylorismo y Fordismo
Los dueños de las fábricas buscaban la manera de bajar sus costos y aumentar las ganancias, y encontraron en las ideas del ingeniero estadounidense Frederick Taylor ayuda. Algunos llamaron a este método "organización científica del trabajo", taylorismo. El método de Taylor consistía en calcular el tiempo promedio para producir un producto y obligar al obrero a acelerar el ritmo de trabajo asimilándolo a una máquina. Esto se lograba aislando a cada trabajador del resto de sus compañeros bajo el control del personal directivo, que le indicaba qué tenía que hacer y en cuanto tiempo, haciendo que cada trabajador produjera una parte del producto, perdiendo la idea de totalidad y automatizando su trabajo y por último pagando distintos salarios a cada obrero de acuerdo con la cantidad de piezas producidas o con su rendimiento. Esto fomentaba la competencia entre compañeros y aceleraba los ritmos de producción. La máquina establecía la intensidad del trabajo y, a su vez, cada obrero requería saber menos, pues para realizar una tarea mecánica y rutinaria lo único que necesitaba era obedecer. De esa forma, el empresario ya no dependía de la buena voluntad del trabajador para realizar su tarea eficazmente o de sus conocimientos. El obrero era, según Taylor, un "gorila amaestrado" que hacía lo que otro había pensado y, al mismo tiempo siguiendo el esquema de Adam Smith, producía más en menos tiempo. Una de las primeras empresas que aplicó los métodos de Taylor fue la Ford Motors Company, de Detroit. Allí se puso en práctica la "cadena de montaje", una cinta transportadora que movía las piezas para que los obreros trabajaran sobre ellas en un tiempo determinado y en una actividad. Al final de la cadena el auto quedaba terminado. A este novedoso modo de producir se lo llamó fordismo.

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A Beautiful Mind (Adam Smith was wrong) (No, no es cine mudo, subid el audio que el video lo tiene bajo)

"Adam Smith said the best result comes from everyone in the group doing what's best for himself, right? Adam Smith was wrong! The message: Sometimes it is better to cooperate!" - John Nash (Russell Crowe)

martes, 28 de octubre de 2008

I Revolución Industrial

La emergencia del capitalismo y la Revolución Industrial
Hasta fines del siglo XVIII, la economía europea se había basado en la agricultura y el comercio. Los productos industriales eran artesanías, como los tejidos, que se fabricaban en casas particulares. En una economía fundamentalmente artesanal, el comerciante entregaba la lana a una familia y ésta la hilaba, la tejía y devolvía a su patrón el producto terminado a cambio de una suma de dinero. Esta forma de producción se modificó notablemente entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX. El país donde comenzaron estos cambios fue Inglaterra. Allí se daban una serie de condiciones que hicieron posible que, en poco tiempo, se transformara en una nación industrial; lo que permitió impulsar la inventiva y aplicarla a la producción y a los transportes. Surgieron los telares mecánicos, que multiplicaban notablemente la cantidad y la calidad, los ferrocarriles y los barcos de vapor. Este período, conocido como la Revolución Industrial, fue posible porque:

-Importantes yacimientos de carbón, el combustible más usado en la época, yacimientos de hierro, materia prima con la que se hacían las máquinas, los barcos y los ferrocarriles.

-La burguesía inglesa había acumulado grandes capitales a partir de su expansión colonial y comercial

-Las ideas liberales, muy difundidas en Inglaterra, favorecían la iniciativa privada. A esto se sumaban las garantías que daba un parlamento que representaba también los intereses de esta burguesía industrial y comercial.

-La marina Mercante inglesa era una de las más importantes del mundo. Esto garantizaba a los productores de ese país una excelente red de distribución en el orden mundial.

Al mismo tiempo que tiene lugar en Inglaterra la revolución industrial, se produce en el país una importante transformación agrícola que favorece la industrialización. En Inglaterra existían tierras comunales, fincas propiedad de alguna comunidad: aldea, pueblo o ciudad cuyos vecinos se aprovechaban gratuitamente de ellas. Estas tierras comunales solían estar dedicadas a pastos o a bosques: cualquier habitante del pueblo podía llevar su ganado a pastar y, de la misma manera, cualquier vecino podía recoger leña del bosque común, bien para su uso, bien para convertirla en carbón y venderla después. A mediados del siglo XVIII, esta situación cambió. El gobierno publicó una ley por la que se suprimían las propiedades comunales. Así, estas tierras, que hasta entonces habían pertenecido a los pueblos, fueron sacadas a pública subasta y compradas por los más ricos. El resultado, desde el punto de vista social y humano, fue desastroso: los campesinos y los jornaleros sólo podían sobrevivir gracias a las fincas comunales; no tienen más remedio que dejar el campo y trasladarse a la ciudad para trabajar como obreros en las nuevas fábricas que en esos momentos se estaban levantando.

Capitalismo industrial
El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. Hasta ese momento la burguesía los destinaba a los bancos y al comercio, pero vio el negocio que significaba producir a bajo costo y en grandes cantidades. Así nació la burguesía industrial, integrada por los dueños de las grandes fábricas, que pondrán fin a los pequeños talleres. Frente a esta nueva realidad, los artesanos tenían que cerrar sus talleres. A este sistema se lo llamó capitalismo industrial, la industria será el nuevo centro de producción del capital al que estará asociada la banca financiando la producción y las ventas y el comercio. Las grandes ganancias generadas por la actividad industrial no serían reinvertidas en su totalidad, los dueños de las fábricas advirtieron la conveniencia de diversificar inversiones y destinar parte de su capital a la creación de bancos, entidades financieras y compañías de comercio que distribuían la mercadería que producían sus fábricas. La Revolución Industrial determinó la aparición de dos nuevas clases sociales: la burguesía industrial (los dueños de las fábricas) y el proletariado industrial (los trabajadores). Esta situación llevó a varios pensadores de la época a sostener que el enfrentamiento entre estos dos grupos sociales (la lucha de clases) continuaría siendo ineludible y a la vez la condición básica para el surgimiento de una sociedad más igualitaria.

Avances técnicos
La sustitución de la fuerza humana y animal por la mecánica fue posible gracias a una serie de innovaciones técnicas que se extendieron por Inglaterra a lo largo del siglo XVIII. Los conceptos científicos en los que se basaban ya eran conocidos desde hacía siglos, hecho que contribuyó a que la Primera Revolución Industrial fuese relativamente simple desde el punto de vista técnico y su coste no excesivo. La novedad radicó en la aplicación de esos conocimientos a la producción de bienes materiales. Los principales campos en los que se produjeron las innovaciones técnicas fueron el de la energía (máquina vapor de Watt), el textil, la metalurgia (altos hornos) y los transportes (locomotora de Stephenson). La incorporación de las máquinas a la producción sustituyó el trabajo manual y los tradicionales sistemas de fabricación.

El liberalismo económico
Es la doctrina elaborada por la burguesía para justificar su enriquecimiento y la miseria de la clase trabajadora. Su principal representante es el economista Adam Smith que, en 1776, publicó su obra titulada “Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones” En ella se defiende la teoría que el Estado debe mantenerse apartado de la economía del país, no debe fijar ni precios ni salarios, ni debe proteger a los obreros. Los empresarios pueden actuar con entera libertad y como mejor le parezca. La misión del Estado es simplemente la de policía: mantener el orden público pero sin intervenir para nada en los asuntos económicos. Al desentenderse el gobierno de las cuestiones social y económica al dejar a los obreros en manos de los empresarios que fijaban a su antojo los sueldos, la situación del proletariado fue empeorando continuamente, a medida que se desarrollaba la industrialización.

Orígenes del movimiento obrero
El proletariado comienza su actividad organizativa y reivindicativa casi simultáneamente a su aparición, tanto en alianza con otros grupos sociales, como de forma independiente. Entre las primeras manifestaciones colectivas del descontento obrero destacan las que tenían como objetivo la destrucción de las fábricas y las máquinas, a las que se consideraba responsables del deterioro de las condiciones de vida de los obreros y del desempleo, azote del proletariado.
Estas protestas son conocidas con el nombre de ludismo, en referencia a un obrero tejedor llamado Nedd Ludd, simbólico iniciador del movimiento. La represión del ludismo y la prohibición de las asociaciones obreras condujeron a las masas trabajadoras, así como a algunos intelectuales y empresarios, a buscar fórmulas que resolvieran el acuciante problema de las duras condiciones de vida del proletariado. Tras un período de clandestinidad sindical, en 1824 se autorizó en Inglaterra la formación de Trade Unions, sindicatos por oficio que tendieron a unirse hasta topar con nuevas prohibiciones. En los años 30 del siglo XIX surgió el Cartismo, movimiento pacífico que mediante sus manifestaciones y actos públicos consiguió reunir casi dos millones de firmas en defensa de una Carta del pueblo (1837), mediante la cual se solicitaba a la Cámara de los Comunes británica el sufragio universal, mayor representatividad de los votos y otras reformas, con las que pretendían lograr mejoras laborales, educativas y sociales. Algunas manifestaciones cartistas fueron reprimidas de forma sangrienta, lo que contribuyó a la finalización de un movimiento que, en todo caso, debe considerarse un éxito como ensayo de movilización general de las masas obreras. A mediados del siglo XIX, numerosas esperanzas se depositaron en el Cooperativismo, ante iniciativas como la de Robert Owen que consiguió, con gran éxito económico, poner en marcha notables mejoras laborales en la empresa New Lanark. Desde 1848, el movimiento obrero adopta a menudo la forma de una verdadera guerra de clases. La represión de las manifestaciones cartistas de ese año y las luchas de las jornadas revolucionarias de París rompieron la alianza que hasta ese momento unía al proletariado con la burguesía. Las nuevas formulaciones, el marxismo y el anarquismo, considerarán la lucha como único medio de emancipación y aspirarán a la superación de la sociedad capitalista y de la explotación obrera.

La Iglesia y la cuestión social
Durante la primera mitad del siglo XIX, la Iglesia católica comenzó a manifestar su preocupación frente a la presencia de un proletariado empobrecido y en constante aumento. La Iglesia, adopta soluciones que pasaban por la caridad. En Francia fue creada la Sociedad de Moral Cristiana, de la que surgieron cajas de ahorro y sociedades de socorros mutuos. La Sociedad tenía un comité para el perfeccionamiento moral de los presos y otro para la ubicación de éstos. Hacia 1891, el Papa León XIII dictó la encíclica Rerum Novarum en la que la Iglesia trató problemas propios del mundo contemporáneo, como el salario, y expresó su preocupación por las condiciones de vida de los trabajadores.


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Trailer de Oliver Twist (dirigida por Roman Polanski)